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martes, 22 de marzo de 2016

El concepto de la pobreza

La belleza no está en la pobreza sino en el coraje del pobre cuando, a pesar de todo, todavía le quedan fuerzas para sonreír y abrigar esperanzas. Yo no admiro el hambre, la humedad ni el frío, sino la disposición de las personas para afrontarlos, sonreír y continuar viviendo. Admiro su amor a la vida, su capacidad de descubrir la riqueza en las cosas más pequeñas, como una vez que di un trozo de pan a un niño y él se lo comió migaja a migaja porque así le sabía mejor. Si los más pobres de los pobres son libres, nosotros en cambio estamos excesivamente preocupados con la casa y el dinero. Los pobres son la riqueza más grande del mundo en cuanto a humanidad y, en cambio, los despreciamos, nos comportamos como si fueran basura.

Maria Teresa

Los tres falsos maestros

A menudo los charlatanes y embaucadores se asocian. Así, tres falsos maestros espirituales se habían unido para cooperar en sus respectivos embustes y explotar a los incautos. Con sus túnicas de seda, sus luengas y respetables barbas y sus conocimientos de las escrituras, deslumbraban a las gentes y obtenían poder, fama y dinero. Uno de ellos decía que había hallado el elixir de la inmortalidad y que un día se decidiría a mostrar a las gentes; otro juraba poder levitar y sólo haría una demostración algún día ante los discípulos que lo mereciesen; el tercero afirmaba que era clarividente y que veía todos los peligros del futuro. Llevaban años así, aprovechándose de la ingenuidad de los devotos. Pero el destino siempre acaba por cumplirse. Para demostrar aún más su santidad, anunciaron una peregrinación a pie a un lugar santo muy remoto y se pusieron en marcha. Iban por un camino, bordeando un precipicio, cuando de repente hubo n desprendimiento, se precipitaron en el abismo y hallaron la muerte. El clarividente nada había visto; el que podía levitar, no flotó en el aire; el que había logrado la inmortalidad, fue el primero en morir.

Comentario
Los líderes desaprensivos y corruptos, los ególatras manipuladores de masas, los falsos maestros y los grandes embaucadores abundan, y lanzan sus redes para <pescar> a las personas que se niegan sistemáticamente a utilizar esa joya que habita en su mente: el discernimiento. La mayoría de los grandes sabios gustan de pasar desapercibidos, y desde luego son accesibles, veraces, desprendidos, amorosos y entrañables. No necesitan hacer alarde, ni recurrir a trucos o ardides (incluida la prestidigitación y los milagros) para que los que quieran incorporarlas a sus vidas sigan sus enseñanzas (además, la enseñanza es una, y nadie puede añadir nada nuevo). Tampoco es necesario afirmar su <ego-rascacielos> persiguiendo fama, poder y medios económicos. Toda persona es maestra si es humana, compasiva, accesible, humilde, generosa y amable. No se trata de rendir obediencia ciega a ningún líder, ni siquiera espiritual, sino de despertar la clara consciencia que reside en uno mismo, que en verdad es maestro más íntimo y leal.
Una persona que sea bondadosa y sabia puede servir de punto de apoyo para retomar la senda hacia el propio maestro interior. Si nos podemos relacionar con personas nobles y sensibles, tanto mejor, porque como dice el Dhammapada: <Verdaderamente, quien permanece en compañía de necios se atribula durante mucho tiempo. La asociación con necios es incluso tan penosa como con un enemigo. Feliz es la compañía con un sabio, tanto como el encuentro con un pariente>. No importa lo que una persona haya conquistado y obtenido de honores, gloria, fama y medios en esta sociedad impregnada por la codicia; todo ello no es nada si en su corazón no hay destellos de verdadera compasión.

Fuente | Libro Arte de Vivir de Ramiro A. Calle

Fotografía | Edgar Mendoza

Foto del día

Fotógrafo: Edgar Mendoza
Playa Parguito
Edo. Nueva Esparta
Venezuela